jueves, 25 de octubre de 2018

SU CANCIÓN

Suelo poner canciones a las personas que conozco. Tengo diferentes criterios a la hora de elegir el tema, puede ser por sus gustos musicales, por su manera de vestir o simplemente porque sonaba en un momento especial con ella. El azar hace que la mayoría de las canciones que relaciono con gente no sean de mis preferidas, pero acaban siendo especiales por todo lo que representan. 

Ayer escuché una de ellas, La Lambada. Esa canción pegadiza que me importaba un bledo tiene asignada una de mis personas preferidas. En los años en los que sonaba la canción, yo con 18 años, iba de chica guay que pasaba de los hits de verano. Pero apareció alguien con una máscara veneciana y una capa negra ( juro por lo más sagrado que es cierto ) y me dijo que si quería bailar. Yo iba vestida de negro y con purpurina plateada en el pelo ( también lo juro! ) y cuando escuché la canción pensé que no podía ser que tuviera que bailar eso con ÉL. Yo sabía quien era y me moría de ganas de bailar lo que fuera... y así fue. Bailamos a ritmo de esa música, agarrados e improvisando la coreografía que se suponía teníamos que conocer. Me imagino la estampa y aún me río. ¡Qué coño hacían bailando La Lambada dos pintas así! 

Cada vez que la escucho me acuerdo de ese día, de él, de las risas, y de ese primer baile que fue el principio de unos cuantos más. Afortunadamente los siguientes fueron sin tanta parafernalia. Su última canción fue una titulada Missing... curioso. 

Y aquí la dejo con el corazón a mil por hora. 




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