viernes, 15 de junio de 2018

Si hay VIDA, hay follón

Tengo un amigo que siempre dice "si hay VIDA, hay follón". Y razón no le falta. 

Nos esforzamos en llevar vidas tranquilas y mantener nuestra zona de confort. Pero últimamente me pregunto si ese estado de plácida tranquilidad por la que luchamos no nos lleva a sufrir temporadas de tremendo aburrimiento. Nos pasan los días sin darnos cuenta repitiendo patrones y haciendo, con una gran sonrisa, lo que se supone que tenemos que hacer. El ocio nos lo hace más llevadero y camufla el estado plano en el que vivimos, aunque el entretenimiento nos resulte muchas veces soporífero.

Nos esforzamos por ser singulares pero en este mundo globalizado somos todos exactamente iguales aunque algunos se traguen el camelo de la "autenticidad". Todos tenemos en nuestras casas lo mismo ( más o menos caro ), repetimos patrones de familia, pareja, trabajo, ocio... y aunque es lo que consideramos normal, porque vivimos en una sociedad que ya no puede funcionar de otra manera, me cabrea soberanamente que nos creamos la trola de la singularidad.  

Tengo muy claro que vivir así está bien, es cómodo y nos mantiene la conciencia tranquila. Pero VIVIR en mayúsculas es otra cosa. Sé que la diferencia entre esa vida en minúsculas o mayúsculas no es proporcional a la felicidad obtenida. El FOLLÓN al que se refiere mi amigo puede traer altos maravillosos y bajos desesperantes, pero ahí si que existe el punto diferencial entre unos y otros. 

Hoy me apetecería un día en mayúsculas.






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