"El descubrimiento más importante que hice pocos días después de haber cumplido los 65 años fue que no podía perder el tiempo haciendo cosas que no quiero hacer.
Cuando llegué a Roma a los 26 años me precipité demasiado rápido, a penas sin darme cuenta, a aquello que se puede definir como el remolino de la mundanidad. Pero yo no quería ser simplemente un hombre mundano, quería ser el Rey de la mundanidad. Y desde luego, lo conseguí.
No sólo quería participar en todas las fiestas. Quería tener el poder de hacerlas fracasar"
Ayer volví a verla. Ayer volví a enamorarme de Jep Gambardella.
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