jueves, 17 de mayo de 2018

LAS AMISTADES PELIGROSAS

Gestionar la palabra amistad con los tiempos que corren es complicado. Para mí la definición es muy clara, consiste en compartir con alguien a quien tienes afecto tus experiencias vitales más importantes sin miedo a ser juzgado, A priori las redes sociales nos permiten encontrar gente con quien poder hacerlo, podemos expresarnos con libertad y liberarnos con ellos. Incluso me atrevo a decir que se pueden crear más vínculos que con las personas que nos rodean físicamente. Entonces ¿ Son amigos? No.

Cada vez tengo más claro que para que surja la amistad tiene que haber contacto físico. Ver, escuchar, oler o tocar generan lazos que las palabras escritas no consiguen. Para ser amigo tienes que abrazar, mirar a los ojos, y sentir la presencia de la otra persona frente a ti. También os tengo que reconocer que a base de decepciones ( sobretodo una ) he aprendido a diferenciar entre amigos y "los otros". No sé aún como llamarnos ya que "conocidos" me parece frío, y con la cantidad de cosas que compartimos no es necesario ponernos al mismo nivel que el frutero. Aún no he encontrado la palabreja que nos describe para poder catalogarnos como toca. Avisad si encontráis alguna.

Ahora ya no me permito desarrollar afecto por nadie que no veo, ni toco, ni escucho. Disfruto de lo que me quieren contar ( depende del día ), me río de las sus gracias y debato si me apetece sobre el tema de moda. Pero sólo desarrollo el sentimiento puntual que me genera la lectura de ese momento, ni más ni menos. Porque si no hay roce no hay cariño, y sin cariño no hay amistad, y cuando te equivocas y piensas que sí la hay, el tema es doloroso. Y total, a estas alturas de vida, no hace falta sufrir a lo tonto ¿ no ?

Por cierto, una película maravillosa.






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